
Entér@te No. 35. 15 de noviembre de 2024
¿Ciencia o seudociencia? Charla sobre cómo distinguir la verdad científica


Por Rafael Fernández Flores
La interrogante sobre quién tiene la razón en temas de ciencia y cómo lo demuestra fue el hilo de la conversación en la más reciente charla del ciclo Ciencia, Conciencia y Café, realizada el pasado 23 de octubre en la Facultad de Química.
Agni Sosa Aranda y Luis Sánchez Graillet, filósofos de la ciencia, hablaron sobre el criterio de demarcación de Popper, que consiste en la posibilidad de demostrar la falsedad de una afirmación que se presenta como científica.
De forma irónica refirieron que el caso “exitoso” de una seudociencia no demuestra su validez, con la frase: “hasta los relojes descompuestos dan la hora exacta dos veces al día”, contrargumentando a la afirmación “a mi tía le funcionó el agua de tlacote”.
Mencionaron que otras maneras de detectar una seudociencia es que éstas jamás aceptan estar equivocadas; si un talismán maravilloso no funciona, es culpa de la falta de fe del usuario o de su ignorancia para manipularlo adecuadamente.
Las seudociencias, señalaron, no evolucionan y citaron el caso de la astrología. Tampoco dan soluciones, agregaron.
Se puede optar por analizar caso por caso, revisar cada proclama científica de las seudociencias, sin embargo, en la mayor parte de ellas siempre existe un interés religioso, como en el creacionismo.
Por otro lado, se habló de la responsabilidad social de movimientos como el de antivacunas, que no solo afectan a quien decide no vacunarse sino a su entorno, pues el negacionista puede convertirse, eventualmente, en un transmisor de la enfermedad.
A partir del análisis de esa negativa se exploró la posibilidad de que ésta obedezca a un sentido de rebeldía y que sea una manera de decir: “a mí nadie me dice lo que tengo que hacer”.
Hablando de las implicaciones sociales de las verdades científicas, la charla se orientó hacía lo planteado por el filósofo Paul Feyerabend en su escrito “Contra el método”, que actualmente es reconocido como una validación filosófica de las seudociencias.
La argumentación del austriaco Feyerabend es más política, en el sentido de que desconoce la autoridad de las sociedades científicas como validadoras de la verdad.
Como buena charla de café, la conversación fue y vino de un tema a otro, se platicó un rato largo sobre la homeopatía, destacándose que las diluciones que se realizan, de la supuesta sustancia activa, son tantas que no queda prácticamente nada de ésta en el agua en la que se disuelve.
Uno de los asistentes preguntó qué acciones se pueden tomar para incrementar la cultura científica y así frenar la difusión de las seudociencias. La respuesta de los conversadores fue clara: “se debe trabajar en tres frentes: educación, pensamiento crítico y supervisión, y responsabilidad de los medios de comunicación.”
Además, sería importante crear una especie de observatorio de las seudociencias y tener control sobre sectores específicos, como el de los complementos nutricionales, cuyo consumo es difícil de regular por no ser medicamentos.
Al finalizar la sesión se hizo énfasis en uno de los mecanismos que favorece la simpatía del público hacía las seudociencias orientadas a la salud física o mental: el trato amable a los pacientes, que muchas veces no ofrecen los médicos.
La plática completa puede verse en: https://www.youtube.com/watch?v=9z0aYBVeWY8